
El proceso comienza al sumergir al cuerpo en un baño de hielo. La respiración y circulación de la sangre se restauran utilizando una máquina cardiovascular. Para conseguir que la presión sanguínea se mantenga y para proteger el cerebro, se introducen productos químicos. Con objeto de reducir el consumo de oxígeno se utiliza anestesia. La sangre del cuerpo se enfría con nitrógeno gaseoso en diferentes temperaturas y tiempos hasta alcanzar los -196º C. Finalmente se almacena en un tanque de Nitrógeno líquido.

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