
La criogenización tiene sus adeptos en Rusia. La empresa KrioRus, emplazada en la provincia de Moscú, ofrece mantener congelado los cuerpos de sus clientes. Más aún, puede conservar el cerebro del difunto hasta aquel momento cuando las tecnologías futuras permitan continuar la vida implantando el cerebro en otro cuerpo.
Según explica el director de Krio Rus, Danila Medvédev, citado por AFP, el cerebro es similar al disco duro y su contenido puede ser congelado y almacenado para el futuro. “Sabemos que la personalidad se almacena en el cerebro, así que cuando el cuerpo de una persona es viejo, no hay razón para mantenerlo”, indica.
Krio Rus ya ha conservado cuatro cuerpos y ocho cabezas de personas que flotan en recipientes de metal que están llenas de nitrógeno. La idea se muestra popular y sigue atrayendo a clientes, como por ejemplo el banquero Innokenti Osadchi, quien tiene tán sólo 35 años pero piensa en asegurarse una salida de las leyes de la naturaleza, porque no quiere morir “dentro de un año, ni dentro de un millón de años”. Desde la apertura de KrioRus (2005) se han construido nueve recipientes para 30 clientes.
El director de la empresa Krio Rus sostiene que en el futuro habrá solamente poner en marcha el corazón de la persona congelada para que vuelva a la vida, y cree que el progreso en nanotecnología y medicina permitirá hacer operaciones que librará a los ‘pacientes’ de las causas iniciales de su muerte.
La muerte viene cuando el cerebro, y no el corazón, deja de funcionar. Entonces, se necesita congelar el cerebro cuanto antes para drenar la sangre y reemplazarla por un crioprotector, un líquido especial que protege a las células del daño causado por el hielo. Y todavía no se puede impedir que los miembros de la familia del difunto extraigan su cerebro y lo conserven, aunque contra la última voluntad del mismo propietario del cerebro. Según el director de CrioRus, es un buen consuelo para los parientes a los que ni siquiera la psicología puede aliviar el luto.
Las tarifas de Krio Rus son 10.000 dólares para la cabeza y 30.000 dólares para el cuerpo entero. Es varias veces más barato que en otro país donde funcionan empresas que ofrecen servicios de la criónica, los Estados Unidos. Por ejemplo, en corporación Alcor congelar el cuerpo cuesta 150.000 dólares, y para congelar la cabeza hay que pagar 80.000 dólares.
A pesar de que actualmente en el mundo existen numerosas sociedades científicas que propagan la idea de la criónica, el número de las principales empresas que practican los servicios de la congelación de cuerpo o cerebro se limita a dos en EE.UU y dos en Rusia (siendo otra CryoFreedom en la ciudad rusa de Vorónezh, en el centro de Rusia).



