A temperaturas muy próximas al cero absoluto se pueden formar superfluidos, o incluso frágiles moléculas que no existen a mayores temperaturas para su estudio, entre otros fenómenos.
En la actualidad se puede encontrar una aplicación práctica en el acelerador de partículas LHCdel CERN. El Gran Colisionador de Hadrones (LHC) alcanza una temperatura de 1,9 K. Los experimentos que se llevarán a cabo en este acelerador de partículas requieren la criogenización de ciertos circuitos para conseguir superconductores. Esto es posible gracias a la combinación de compresores de Helio alimentados con nitrógeno líquido, el cual entra a los circuitos aproximadamente a 80 K (-193,15 °C) para ir bajando de temperatura en su transcurso por el circuito de los 3 compresores. La temperatura más baja alcanzada en el LHC fue de 1,8 K

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